"Todo lo que se necesita para dirigir es alguien que te dé el trabajo. Así que me dije: chico, el trabajo es tuyo". Clint Eastwood

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo". Oscar Wilde

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miércoles, 30 de mayo de 2012

Novedades literarias japonesas mayo 2012

Alegría triple para los amantes de la literatura japonesa!

Satori y Funambulista -dos editoriales especializadas en ofrecernos muy buenas obras en excelentes formatos- nos han obsequiado con tres nuevas obras niponas antes de finalizar este mes.

Francamente ha sido toda una sorpresa. Sabía que la editorial Satori estaba a punto de ofrecernos una nueva obra de Soseki pero no tenía ni idea de cuál sería la otra. Y en cuanto al relato de Yoko Ogawa -titulado La piscina, que es bastante famoso- que nos lo ofrece Funambulista ya hacía tiempo que lo esperaba impacientemente.


A continuación os dejo un par de datos de estos libros y sus sinopsis. Para que os pique un poco el gusanillo de la curiosidad.

Que tengáis buena lectura!



Las hierbas del camino (Natsume Sosekí)

Editorial: Satori

ISBN: 978-84-936198-9-3

PVP: 23€

Sinopsis: Las hierbas del camino discurre suavemente entre los encuentros y desencuentros de los personajes, conflictos narrados con una destreza estructural reservada solo a los verdaderos maestros de la prosa. Partiendo del suspense inicial causado por la misteriosa figura del «hombre sin sombrero», Sōseki mezcla sabiamente instantes del monótono presente con pigmentos de la infancia perdida para pintar el retrato del protagonista, un cuado que, es al fin y al cabo, un autorretrato pesimista, sobrio y angustiado.  Las hierbas del camino (1915) es la última novela que Natsume Sōseki pudo finalizar antes de que la muerte lo sorprendiera en 1916. Considerada unánimemente su obra más autobiográfica, narra la vida de Kenzo, un alter-ego del propio Sōseki y con el que comparte hechos vitales trascendentales y marcadas características psicológicas: hijo no deseado de sus padres biológicos, posteriormente adoptado para ser igualmente rechazado por los padres adoptivos; esforzado profesor de Inglés que regresa tras una larga estancia en el extranjero; marido taciturno, hosco y egoísta.


El tren nocturno de la Vía Láctea (Miyazawa Kenji) 


Editorial: Satori

ISBN: 978-84-940164-0-0

PVP: 17€

Sinopsis: El tren nocturno de la Vía Láctea ha sido comparado desde su publicación en 1934, un año después de la muerte de su autor, con El principito de Saint-Exupéry. Esta breve novela ha cautivado a generaciones de japoneses que han elevado a Miyazawa la categoría de héroe cultural. Llevada a la gran pantalla en numerosas ocasiones, la historia de Giovanni y Campanella forma ya parte del imaginario colectivo japonés. El tren nocturno de la Vía Láctea narra el sueño de un niño en pos de la amistad y la felicidad; un viaje onírico e iniciático gracias al cual el protagonista comprenderá la dura realidad de la vida de una manera positiva y enriquecedora.  Las historias de Miyazawa se desarrollan en un mundo mezcla de realidad y fantasía en el que los elementos naturales interactúan de manera tan inverosímil como encantadora, y los personajes, a menudo animales o elementos básicos como la Tierra o el Viento, están en perfecta conjunción con la naturaleza. En esta recopilación se incluyen también «Matasaburo, el genio del viento» y «Gauche, el violoncelista».


La piscina (Yoko Ogawa)


Editorial: Funambulista

ISBN: 978-84-939855-6-1

PVP: 9'95€

Sinopsis: Aya es una adolescente cuyos padres dirigen un orfanato. Se siente desgraciada y sola, abandonada por sus progenitores, volcados en su misión. Su único placer consiste en acudir a escondidas todos los días a la piscina para espiar el cuerpo de Jun —un chico del orfanato— cuando efectúa sus saltos de trampolín… Este relato de una fascinación nos sumerge paulatinamente en una atmósfera mágica y perturbadora gracias a la descripción objetiva de la perversidad de unos seres inocentes y frágiles en busca de su propia identidad, divididos entre su deseo de pureza y de plenitud serena y su tendencia a la crueldad frente al otro.
Mika

lunes, 26 de marzo de 2012

La residencia de estudiantes, de Yoko Ogawa

FICHA TÉCNICA 

Título: La residencia de estudiantes
Autor: Yoko Ogawa
Editorial: Funambulista
ISBN: 9788-493-904-562
Nº de páginas: 110
PVP: 9'50€


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Puntuación

        
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El papeleo apenas duró unos minutos. No hubo impedimento alguno para el ingreso de mi primo en la residencia. El sensei no dijo nada sobre aquella “especie de desintegración” que me había comentado por teléfono.

Mi primo, después de haber recibido las instrucciones habituales, firmó cuidadosamente el contrato, con letra inclinada. Era una fórmula sencilla: “Prometo llevar en esta residencia una feliz vida de estudiante”. Probé a susurrar la palabra “feliz” en lo hondo de mi corazón. Mientras fijaba la mirada en aquella promesa tan lírica, pensé: ¿Firmé yo acaso esta misma promesa? Intenté recordarlo pero no fui capaz de hacerlo. Ni el momento en el que el sensei me diera el contrato, ni la palabra “feliz” acudieron a mi memoria. Me percaté de que había olvidado algunas cosas importantes de la residencia de estudiantes.


Hoy traigo al blog La residencia de estudiantes de Yoko Ogawa. Más que un libro es más bien un relato corto, de esos que se leen en los trayectos del metro y del bus.

La historia empieza cuando la narradora y protagonista recibe una llamada de su primo pidiéndole ayuda para buscar una residencia de estudiantes. Entonces ella se acuerda de su época de estudiante y de la residencia en la que estuvo durante ese periodo. Inmediatamente se pone en contacto con el director de la residencia, un personaje de lo más peculiar: un señor algo mayor que debido a un accidente se quedó sin brazos y con una sola pierna pero que a pesar de su invalidez y de vivir solo siempre se las ha apañado bastante bien.

Una vez que el primo de la protagonista entra en la residencia surgen los misterios. Un día el sensei (que es así como llama la narradora al director de la residencia) explica que unos meses atrás un alumno desapareció misteriosamente sin dejar rastro, y esa fue la causa de que la fama de la residencia cayera en picado, haciendo que cada vez vinieran menos alumnos a alojarse. Otro misterio que a la narradora le preocupa: cada vez que viene de visita su primo siempre está ausente… coincidencia tras coincidencia la protagonista empieza a preocuparse… ¿y si los rumores sobre el sensei son ciertos…? A todas estas preocupaciones se le añade un tercer misterio: una mancha de color oscuro en la pared de la habitación del sensei… ¿qué será esa mancha? ¿De dónde procede? ¿Qué es lo que provoca que cada vez se expanda más en la pared?


Esta obra es un thriller interesante, donde nada es lo que parece. Lástima que las primeras páginas sean un poco lentas y al principio no tienes ni idea de adónde quiere ir a parar la autora con todo lo que nos cuenta. Únicamente las últimas páginas del relato son las que hacen acelerar el corazón por el misterio y las ansias de saber el desenlace… y qué desenlace!

Del 1 al 5 le pondría una nota de 3’5. La historia no está nada mal (sobre todo las páginas de tensión) pero lo que es el principio… no sé… no me ha convencido mucho. Es la segunda novela que leo de Yoko Ogawa, así que mucho no puedo decir. Pero de momento me quedo con La niña que iba en hipopótamo a la escuela.


Si queréis leer un fragmento online pinchad aquí



Mika

jueves, 22 de diciembre de 2011

La niña que iba en hipopótamo a la escuela, de Yoko Ogawa

FICHA TÉCNICA

Título: La niña que iba en hipopótamo a la escuela
Autor: Yoko Ogawa
Editorial: Funambulista
ISBN: 978-84-96601-98-7
Nº de páginas: 413
PVP: 18€





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Puntuación
           
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"Jamás olvidaré la casa de Ashiya en la que viví entre 1972 y 1973.
(...) Pero precisamente porque la realidad es totalmente distinta a lo que viví, mis recuerdos no pueden ser arruinados por nadie. En mi corazón, la casa de mi tío sigue estando allí, y los miembros de la familia, tanto los que están muertos como los que son ya muy mayores, siguen viviendo en ella como antaño. Cada vez que vuelvo a mis recuerdos, sus voces resuenan animadas y sus rostros sonrientes aparecen llenos de calidez.

Mi tía abuela Rosa, sentada a su tocador, parte de su ajuar que trajo de Alemania, se unta con esmero una crema de belleza en la cara. Mi tía, en la sala de fumar, se entretiene busccando apasionadamente errores tipográficos. Mi tío, impecablemente vestido, incluso para andar por casa, bromea sin cesar. El servicio doméstico, la señora Yoneda y el señor Kobayashi, se afanan en sus quehaceres, la mascota Pochiko deambula perezosamente por el jardín. Mi prima Mina lee un libro. Nos percatábamos de su presencia en el acto. A causa del ruido de las cajas de cerillas que lleva siempre en los bolsillos. Era su colección más preciada, y también su amuleto.

Procurando no molestarles, me paseo sigilosamente entre ellos. Pero alguno siempre acaba por notar mi presencia y me dice, con toda naturalidad, como si no hubiesen transcurrido treinta años: "¿Pero bueno, estabas aquí, Tomoko?", y yo contesto que "sí" a mis recuerdos.

Este es el primer libro que leo de Ogawa Yoko. Y qué maravilla de libro! Me ha encantado vivir con Tomoko (protagonista y narradora de la historia) y su familia en esa casa tan grande al estilo occidental. Todos los personajes que van desfilando a lo largo de la novela tienen su encanto: la tía abuela Rosa, que vino desde Alemania para casarse y que se expresa en un japonés bastante pobre; el tío, hijo de la tía abuela Rosa, que es director de una fábrica de bebidas muy famosa, que es medio alemán y medio japonés y que se ausenta continuamente de la casa por "ciertos asuntos"; la tía de Tomoko (hermana de su madre), que se pasa horas en la sala fumando y bebiendo whisky mientras devora libros en busca de erratas; la señora Yoneda, fan de la leche condensada y los concursos, amiga íntima de la abuela Rosa con quien canta a dúo en el piano; el señor Kobayashi, el encargado de cuidar de Pochiko y del jardín; Mina, la prima de Tomoko, que sufre asma y constantes crisis respiratorias, que colecciona cajitas de cerillas por sus curiosos dibujos y luego escribe historias sobre ellos; y por supuesto también está Pochiko, la hipopótamo que llegó desde Liberia y que se encarga de llevar a Mina todos los días al colegio.

Sin duda alguna, a primera vista esto parece más bien una casa de locos (¿dónde se ha visto un hipopótamo enano en el jardín de una casa?). Pero una vez entras en la casa de Ashiya y te familiarizas un poco con los miembros de la familia acabas por descubrir que en realidad es una casa con bastante orden (gracias a las atenciones de la señora Yoneda), y que a medida que la historia va avanzando te das cuenta de que les has cogido mucho cariño y que no quieres marchar de esa maravillosa casa.

Me encantó la historia del Zoo Fressy, un zoo que había en la casa con múltiples animales cuando el tío de Tomoko era un niño. Cómo me saltaron las lágrimas con la historia del chimpancé que se tiró a las vías del trenecito (una atracción del zoo) para salvar a los pasajeros porque se habían quedado sin frenos. Y por supuesto tampoco olvidaré el episodio del incendio en la montaña y ese terrible amanecer donde los habitantes de la casa de Ashiya perdieron a un miembro importante de la familia...

Los últimos capítulos del libro son de lo más emotivos. Sólo diré que hacía tiempo que un libro no me llegaba tan hondo con su final. Recuerdo que cuando lo leía estaba en una cafetería aguantándome las lágrimas...

Una preciosidad la historia que nos cuenta Tomoko.



Mika