"Todo lo que se necesita para dirigir es alguien que te dé el trabajo. Así que me dije: chico, el trabajo es tuyo". Clint Eastwood

"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo". Oscar Wilde

lunes, 7 de mayo de 2012

Sant Jordi 2012: libros, rosas y firmas





Hoy os traigo a la sección de literatura un pequeño reportaje sobre la jornada de Sant Jordi en Barcelona. Qué puedo decir de este maravilloso día que cada año lo espero con ansias y que cuando por fin llega transcurre tan rápido que hasta a veces me sabe a poco. Me gustaría muchísimo que en vez de ser un día en concreto fuera una semana, pero eso sería pedir demasiado…



En este maravilloso día del mes de abril Barcelona se viste de rojo y amarillo. Las calles se llenan de gente paseando y admirando el esplendor de las paraditas de rosas y libros. Incluso hay sitios donde venden puntos de libro, figuritas de dragones y sant jordis y bisutería con las formas de una rosa. Parejas paseando y regalándose rosas, hábiles lectores comprando ese libro que tanto le han recomendado, los libreros hacen su agosto vendiendo libros y haciendo un pequeño descuento, colas de fans esperando impacientes a que les llegue su turno para que tal o cual escritor o escritora les firmen un ejemplar. Curiosos, cazafirmas, familias, parejas, lectores, vendedores, escritores... todos salen a la calle para respirar ese aire que sólo el 23 de abril se respira en Barcelona.

Y yo, Mika, una cazafirmas consagrada y lunática capaz de esperar durante horas a pleno sol por una firma, también me emborraché de ese ambiente festivo junto con Hepburn –que iba con cámara en mano y libros en la mochila- y una muy buena amiga de León tan lunática y apasionada de los libros como yo. La verdad es que fue un día de lo más productivo e interesante tanto en compras como en adquisiciones de firmas. El día anterior ya nos habíamos montado un planning y una ruta a seguir para llevar a cabo nuestro propósito y he de decir que fue un éxito rotundo. Bueno… en mi caso fue un casi éxito ya que me quedé sin la firma de Almudena Grandes (sniff, sniff…).  Os cuento un poco nuestro lite-itinerario:

A las 9 de la mañana nuestro querido Carlos Ruiz Zafón estaba firmando en un stand enorme bien situado entre la Gran Vía y el Paseo de Gracia. Suerte que este año hemos sido unas privilegiadas y no tuvimos que esperar mucho para la bendita firma. Recuerdo que en 2008 tuvimos que esperar durante horas y fuimos de las últimas personas –del turno de la mañana- a las que nos firmó.

Una vez conseguida esta firma el resto fue bastante fácil. Por mi parte obtuve la de Sarah Lark que, casualidades que suelen ocurrir en Sant Jordi, estaba firmando justamente al lado de Enrique Vila-Matas y Eduardo Mendoza. Conseguí que Vila-Matas me firmara París no se acaba nunca -libro que mi amiga de León me recomendó mil veces. En cuanto a Mendoza este año se libró de mí.



Más firmas que conseguimos: la de Christopher Paolini, escritor de la exitosa saga fantástica sobre jinetes de dragón y que en otoño nos obsequió con la cuarta y última entrega: Legado, llevando la saga a su fin. También cayó una firmita de Laura Gallego, que en cinco meses ha publicado dos libros. Y obviamente no iba a faltar al evento Albert Espinosa, cuyos libros son unos auténticos bestsellers. Me habría gustado mucho que hubiese escrito algo nuevo para estas fechas –claro, acostumbrados nos tiene este hombre a una publicación por año, esta vez nos hemos quedado a dos velas. Espero que al menos  para finales de año nos regale a los lectores una nueva historia que nos haga emocionar, como siempre.




Y a la tarde tocó una firma boom: Federico Moccia. Me encanta que venga cada año a Barcelona. Se le ve muy majo y cercano a sus lectores y siempre está dispuesto a que le hagan fotos y le comenten cosas. Como que esto de hacer cola en su caseta se ha convertido en una tradición anual que no me puedo perder, cada año le llevo un libro diferente -de cuatro libros que me he leído ya tengo dos firmados- y, mientras espero estoicamente mi turno, veo cómo las fans quinceañeras se emocionan y se ponen como locas al abrir sus libros y observar la dedicatoria de su escritor preferido. Y luego dicen las malas lenguas que la juventud no lee…